Enseñanzas del Maestro ALFREDO D´ANGELO

Fundación para la Difusión del Yoga

5 de octubre de 2026

Hace 128 años nacía en Avellaneda el DIVINO MAESTRO ALFREDO D’ANGELO.

El 5 de octubre de 1898 resonará en la Historia como un día de Gloria para la Humanidad, por tener, una vez más, Su Divina Presencia física aquí en la Tierra. Su Vida, Su Obra, Sus Milagros han dejado una deuda de gratitud entre nosotros que debe ser saldada con nuestra realización, con voluntad de Servicio a la Obra Espiritual, con Obediencia a las Leyes Divinas, con ese anhelo de alcanzar la Yoga Suprema, sabiendo que:

“el plano físico ha sido y sigue siendo lugar de Iniciación… el Curso de la Creación es inexorable. El Único plano de sustentación para la humanidad es Mente Espiritual!”

“La vida es Vida cuando el paisaje está animado por la Presencia de Dios.”

“Saber esperar y confiar siempre en Realizar lo que se espera, confiere Jerarquía al Alma.”

En este Nuevo Año Espiritual, recibimos el impulso que representa Su Nacimiento. Hacemos planes, nos proponemos nuevas metas, pero no hay que olvidar que:

“El Sendero depende de la voluntad de Realización de cada uno y si a veces parece difícil es porque la solicitación constante de este plano en sus múltiples aspectos resta fuerzas; de ahí que teniendo como meta el Ideal Espiritual, nos elevamos sobre las contingencias materiales para desarrollar aquel Poder que las hace muy pronto rendir al mejor Servicio, ¡exhortando a no desmayar en esta lucha constante cuyo premio es la Iluminación!”

Son los apegos los que nos limitan, permitiendo que las contingencias materiales consuman toda nuestra energía. Es necesario retirarse del mundo material para encontrarse a uno mismo, concentrándose en nuestro verdadero Ser, hasta llegar a sentirlo, aunque sea, por un instante… y en ese instante de inmensa dicha, uno se siente realmente Vivo, como nunca antes se sintió; entonces comprendemos lo ilusorio de la vida material, por su carácter efímero, finito, limitado, de permanente cambio; y anhelamos buscar más y más la Luz, sabiendo que no la vamos a encontrar en las cosas materiales, ni en los deseos sensorios, ni en nada que nos empuje a identificarnos con nuestra personalidad.

Cuando decimos “retirarse” del mundo material no nos referimos a aislarnos en una montaña, ni nada parecido. El Divino Maestro siempre nos exhortó a cumplir con todos los deberes del plano físico, deberes de ciudadano, deberes con la familia, deberes laborales, etc. Nos referimos a dedicar tiempo a nuestra vida interior, a meditar; tiempo que tenemos, pero no queremos usar. Retirarse del mundo material es destruir el apego a lo ilusorio, a las formas; es ese apego el que nos mueve a entregar nuestra energía -tan necesaria para la Realización Espiritual- a las cosas mundanas dejándonos agotados, sin resto para dedicarnos a nosotros mismos. Cualquiera que haya intentado meditar sabe que sin energía es imposible concentrarse, porque es necesario un gran esfuerzo de voluntad para retirar nuestra mente del mundo externo y dominarla; para concentrarse en el Mundo Interno. Y viviendo ese Mundo Interno podemos decir con el corazón:

Desde hace más de un siglo El Divino Maestro nos ha dejado Sus Enseñanzas más sublimes, compendio de las de Sidharta Gautama El Buda y de Joshua Bem Pandira El Cristo. Él, hizo un verdadero sacrificio “bajando de Su Reino”, “para darnos con Su Presencia Toda a Gloria del Padre”, sobreponiéndose a las hostilidades de un mundo materialista, lleno de egoísmo e hipocresía, en donde respondernos cuál es el sentido de la vida, por qué nacimos donde nacimos, por qué tenemos la familia que tenemos, las amistades que tenemos, llegar a saber quién soy… es un esfuerzo que muy pocos quieren realizar.

Siempre hablamos de cuerpo, alma y Espíritu. Entender que “el alma existe porque el Espíritu o Rayo Divino la anima; si esto no ocurre el alma se desintegra, por sutil que sea, pues todo lo que tiene forma es perecedero” es un trabajo arduo para la mente humana. Saber que el cuerpo físico es el “matraz” o tubo de ensayo, donde el alma realiza sus experiencias, y crece hasta identificarse con su Espíritu, hasta hacerse una con su Rayo Divino haciéndose Inmortal, es decir alcanzar la Yoga Suprema.

“De ahí la gran necesidad del Silencio, y la panacea que significa para la fatiga de la mente concreta la Meditación y Contemplación de la Gran Causa Creadora, pues, así como el sonido se pierde en la amplitud del espacio, las penas y sinsabores del mundo pierden su poder de herirnos, cuando somos capaces de evadirnos, aunque sea un momento, de la estrecha caja de resonancia, que es el yo personal, al Yo Inmortal que es la Sustancia íntima e imperecedera de toda criatura”

“Hay un viaje a la Soledad que no has realizado, para Contemplarme y contemplarte.
Hazlo y sabrás Quién Soy y quién eres.”

“En esta hora de Prueba y Realización para la Humanidad, Orad! Y nada temáis! Porque Dios es Amor!, Verdad!, Justicia y Paz!”

Conceptos extraídos de los Mensajes del Divino Maestro ALFREDO D’ÁNGELO

La Fundación para la Difusión del Yoga también celebra sus 27 años este 5 de octubre, nacida con la firma de su Acta Constitutiva en 1999, siempre cumpliendo con el objetivo de difundir la Filosofía Yoga en todos sus aspectos, a través de las Enseñanzas del Divino Maestro ALFREDO D’ANGELO “Aquel, ¡que sufrir por nosotros es su modo de Amar!”

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Esta entrada fue publicada el 4 octubre, 2026 por en Noticias, Para Reflexionar.

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